Las piedras sucias de Naomi Campbell

¿Sabía Naomi Campbell quién era Charles Taylor antes de que el presidente de Liberia le regalara una bolsa de diamantes? ¿Se dio cuenta inmediatamente que “las piedras sucias” en la bolsa eran de hecho diamantes? ¿Qué hizo luego? Todas estas preguntas parecen más apropiadas para Entertainment Tonight o TMZ que Amnistía Internacional.

Durante la entrevista con WCCO News Radio 830 (Minneapolis), reconocí que quizás debemos estar agradecidos por la atención prestada a “los diamantes de sangre” en 2010 que casi desapareció de la mente corriente después de recibir mucha atención en 2006 mediante una película de Hollywood protagonizada por Leonardo Di Caprio que ganó millones de dólares. En mi opinión no es cierto. La película enfatizó la relación entre las piedras preciosas y la violencia, aunque de una manera formulista.

Esta vez las noticias breves y las secuencias filmadas no proporcionaban suficiente información para posibilitar que los oyentes o telespectadores contextualizaran el evento. A menudo se tenían que leer varios párrafos de cotilleo antes de averiguar que el drama estaba sucediendo en una sala internacional de La Haya (los Países Bajos).

Un vendedor de diamantes muestra sus bienes en Kenema, Sierra Leona. A pesar de su promesa de apoyar el Proceso de Kimberley y el Acto de los Diamantes Limpias, la industria de diamantes no ha alcanzado a implementar las políticas necesarias para autorregulación. © Chris Hondros/Getty Images.

Se alega que Charles Taylor ha intercambiado armas por diamantes de Sierra Leona y en el proceso ha contribuido a la guerra civil en ese país. Durante la guerra civil de Sierra Leona, se mataron aproximadamente 75.000 civiles. Se desalojó más que un tercio de la población – dos millones personas. Se reclutaron 5.000 niños para luchar en las fuerzas gubernamentales o en las fuerzas de la oposición. Muchos civiles sufrieron miembros amputados.

Se acusa el anterior presidente Taylor de asesinatos ilegales, violaciones, esclavitud sexual, reclutamiento de los niños soldados, secuestros y uso de labor forzoso por los grupos armados de Sierra Leona a quienes ha apoyado supuestamente.

Amnistía Internacional apoya el Proceso de Kimberley mediante el cual los diamantes serían certificados “sin-conflicto” pero pide que el Proceso de Kimberley aumente su dedicación a la protección de los derechos humanos y mejore el mecanismo de evaluación por pares. Amnistía todavía exige que los gobiernos de Sierra Leona y Liberia investiguen y procesen a los responsables por los crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad cometidos en sus países.

Hay que recordar a la industria de diamantes que no se tolerará la impunidad corporativa por los crímenes pasados que tienen que ver con los diamantes de sangre. Este mensaje es muy importante para demostrar a las víctimas y sus familiares que los crímenes cometidos contra ellos nunca estarán olvidados. También es una advertencia a la industria que la comunidad de derechos humanos la vigila y no demorará la próxima vez tanto como demoró en los casos de Sierra Leona y Liberia.

Traducido del artículo originariamente escrito en inglés por Tom Turner, especialista de país de la República Democrática de Congo para Amnistía Internacional. Es autor de The Congo Wars: Conflict, Myth and Reality (Zed Books, 2007).