Los desplazados de Haití: ¿Hasta cuándo tiene que durar su clamor para se les escuche?

Campo improvisado para desplazados internos de Gaston Magwon, en Carrefour, un barrio a las afueras de Puerto Príncipe. © Amnesty International

Campo improvisado para desplazados internos de Gaston Magwon, en Carrefour, un barrio a las afueras de Puerto Príncipe. © Amnesty International

Por Chiara Liguori, investigadora de Amnistía Internacional para el Caribe

La vida de Justine quedó destrozada cuando el terremoto de enero de 2010 devastó Haití.

Sus padres y varios hermanos y hermanas se contaron entre las más de 200.000 personas que perdieron la vida en el desastre. Ella y sus tres hijos se contaron entre los más de dos millones de personas que se quedaron sin hogar. También perdió su empleo, pues la fábrica en la que trabajaba se derrumbó. Desde entonces vive en un campo improvisado llamado Gaston Magwon, en Carrefour, un barrio a las afueras de Puerto Príncipe.

La vida diaria es una lucha para Justine. Tiene tres hijos pero no puede permitirse enviarlos a la escuela ya que no tiene trabajo ni ningún familiar que la apoye. Todos los días tiene que luchar contra las enfermedades ya que en el campo no hay aseos, duchas ni servicios de saneamiento, y recientemente se ha visto cubierto de desperdicios llevados por las inundaciones. Por si esto fuera poco, vive con el temor constante a quedarse de nuevo sin hogar, ya que los propietarios de los terrenos donde está situado el campo de Gaston Magwon amenazan constantemente con desalojar a los residentes, una suerte que ya sufrieron 150 familias en febrero.

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