Aires del Egipto anterior a la revolución en la batalla contra la impunidad de Brasil

Salil Shetty visita la mayor favela de Río. © Amnesty International

Salil Shetty visita la mayor favela de Río.
© Amnesty International

Salil Shetty, secretario general de Amnistía Internacional

Ayer escribía sobre el principal motivo de preocupación para las personas que viven en la favela de Maré, en Río de Janeiro: la impunidad. Ninguno de los implicados en el crimen organizado se somete a la acción de la justicia, como tampoco la policía que, con demasiada frecuencia, combate la delincuencia cometiendo ella misma delitos.

Hoy me he reunido con varios miembros de la Comisión Nacional de la Verdad, creada para examinar las violaciones de derechos humanos cometidas de 1946 a 1988, periodo que incluye la dictadura militar de Brasil. La intervención de la actual presidenta, Dilma Roussef, sobreviviente ella misma de tortura, fue decisiva para que la Comisión se materializara. Brasil aprobó en 1979 una ley de amnistía que ha protegido en gran medida a ex miembros del gobierno de tener que responder penalmente sobre numerosas violaciones de derechos humanos, incluidas torturas, ejecuciones extrajudiciales y desapariciones forzadas, por nombrar algunas.

En 2010, la Corte Interamericana de Derechos Humanos anuló la ley de 1979. Pero el Supreme Federal Court of Brazil Supremo Tribunal Federal de Brasil no ha adoptado una postura con respecto a esta decisión. En Brasil se sigue debatiendo sobre una ley de amnistía que, a diferencia de la mayoría de las leyes de amnistía, fue concebida para liberar a presos políticos y hacer seguro el retorno de personas en el exilio. En el último momento, el ejército logró que sus miembros fueran incluidos en el ámbito de aplicación de la ley.

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